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¿Te gustaría contar con una psicóloga especializada en entrenamiento de la atención para niños en Santander? En el despacho de Marina Maestro atendemos a muchas familias que nos preguntan sobre un término que cada vez escuchan más: las funciones ejecutivas. Muchos padres escuchan este término en el colegio o en contextos educativos y se preguntan qué significa realmente y por qué parece tener tanta importancia en el aprendizaje y en la vida diaria de los niños.

Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades mentales que permiten a los niños organizar su comportamiento, dirigir su atención, controlar sus impulsos y adaptarse a las diferentes situaciones que encuentran en su día a día.

Gracias a estas habilidades, los niños pueden planificar lo que van a hacer, mantener la concentración en una tarea, esperar su turno, recordar instrucciones o encontrar soluciones cuando aparece una dificultad.

Más que una habilidad concreta, las funciones ejecutivas actúan como el sistema de dirección del cerebro. Desde nuestro despacho de psicología en Santander trabajamos para ayudar a las familias a comprender estas habilidades y a acompañar su desarrollo de forma respetuosa con cada niño.

El “director de orquesta” del cerebro

Para entender qué son las funciones ejecutivas, a menudo se utiliza una comparación sencilla: funcionan como el director de orquesta del cerebro.

En una orquesta hay muchos instrumentos diferentes. Cada uno tiene su función, pero si todos tocaran sin coordinación el resultado sería caótico. El director de orquesta se encarga de organizar, coordinar y dar sentido a todo lo que ocurre.

Algo parecido sucede en el cerebro.

Los niños tienen muchas capacidades: memoria, lenguaje, movimiento, emociones, curiosidad… Las funciones ejecutivas ayudan a coordinar todas esas capacidades para que puedan utilizarse de forma eficaz según lo que la situación requiere.

Por eso influyen tanto en aspectos muy diferentes de la vida cotidiana. En el despacho de Marina Maestro observamos cada día cómo entender este «director de orquesta» ayuda a las familias a interpretar mejor las conductas de sus hijos.

Habilidades que utilizamos cada día

Aunque a veces suene a un concepto muy técnico, las funciones ejecutivas están presentes en muchas situaciones del día a día de los niños.

Cuando un niño es capaz de esperar su turno en un juego, está utilizando control de impulsos.

Cuando recuerda las instrucciones que le ha dado el profesor, está utilizando memoria de trabajo.

Cuando organiza los pasos para hacer una tarea, está utilizando planificación.

También entran en juego cuando un niño necesita cambiar de estrategia porque algo no está funcionando, tolerar la frustración o seguir intentando una actividad que le resulta difícil.

Por eso las funciones ejecutivas están muy relacionadas con habilidades como la autonomía, la perseverancia, la capacidad de resolver problemas o la regulación emocional.

Desarrollo de las funciones ejecutivas

Una de las ideas más importantes sobre las funciones ejecutivas es que no aparecen de forma completa desde el principio.

Estas habilidades dependen en gran parte de la maduración de la corteza prefrontal, una zona del cerebro que continúa desarrollándose durante muchos años, incluso hasta el inicio de la vida adulta.

Por eso es normal que a muchos niños les cueste esperar, organizarse o mantener la atención durante un tiempo prolongado. No significa que no quieran hacerlo bien, sino que su cerebro todavía está aprendiendo a gestionar esas habilidades.

Con el tiempo, la práctica y el acompañamiento adecuado, estas capacidades van fortaleciéndose.

Cómo se fortalecen las funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas no se desarrollan solo con explicaciones o instrucciones. Se fortalecen sobre todo a través de la experiencia y de las oportunidades que los niños tienen para practicar estas habilidades en su vida cotidiana.

Los juegos que implican seguir normas, esperar turnos o recordar instrucciones ayudan mucho a entrenarlas. También lo hacen las actividades que requieren planificación, como construir algo, resolver un reto o completar una tarea paso a paso.

El entorno adulto también tiene un papel fundamental. Cuando los niños crecen con adultos que ofrecen estructura, límites claros y acompañamiento emocional, les resulta más fácil ir desarrollando estas habilidades.

En lugar de exigir un control perfecto desde muy pronto, lo que más ayuda es ofrecer apoyo, guía y oportunidades para practicar. En el despacho de Marina Maestro trabajamos con las familias para identificar qué tipo de experiencias pueden favorecer el desarrollo de estas capacidades en el día a día.

Un pilar para el aprendizaje y el bienestar

Las funciones ejecutivas están muy relacionadas con el aprendizaje académico, pero su importancia va mucho más allá de los resultados escolares.

Estas habilidades influyen en la forma en que los niños toman decisiones, manejan la frustración, se relacionan con los demás o persisten ante los retos.

Por eso, cuando hablamos de funciones ejecutivas no estamos hablando solo de estudiar mejor o de concentrarse más. Estamos hablando de habilidades fundamentales para desenvolverse en la vida.

Acompañar su desarrollo implica comprender que estas capacidades se construyen con el tiempo y que los niños necesitan adultos que les guíen con paciencia mientras su cerebro sigue madurando. En el despacho de Marina Maestro creemos que cada familia puede encontrar su propio camino para fortalecer estas habilidades.

Ofrecemos entrenamiento de la atención para niños en Santander

Si en algún momento sientes que necesitas orientación para comprender mejor cómo fomentar las funciones ejecutivas según las características y necesidades de tu hijo, en el despacho de Marina Maestro ofrecemos un espacio de acompañamiento cercano y adaptado a cada realidad familiar. Porque entender cómo funciona el cerebro infantil ayuda a educar con más confianza y menos frustración.